Con el fin del poder chavista, que gobernó por más de 26 años Venezuela, el país inicia una nueva etapa que, si bien trae esperanza para la mayoría, también está marcada por retos mayúsculos que van más allá del relevo del poder.
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Nicolás Maduro fue extraído de Venezuela en medio de una operación militar de Estados Unidos, confirmada por el presidente Donald Trump, en la madrugada del sábado 3 de enero de 2026.
@eltiempo 🔴🇻🇪 #ATENCIÓN: Nicolás Maduro fue capturado. Así lo anunció el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien confirmó que las fuerzas estadounidenses realizaron un ataque «a gran escala» contra Venezuela y que Maduro fue capturado junto a su esposa Cilia flores. Según su publicación, ambos fueron trasladados en un avión fuera del país. Por ahora se desconoce el destino de dicha aeronave y se espera que Trump entregue más detalles de la operación a la largo de este sábado 3 de enero. Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, también confirmó la captura, señalaron que desconocen el paradero del líder del régimen y exigió pruebas de vida tanto de Maduro como de su esposa. Siga el desarrollo de esta histórica noticia y lo que sigue para Venezuela en ELTIEMPO.COM #Venezuela #News #Maduro #Capturado ♬ Notícia Urgente! – TheTrend
Expertos y analistas consultados por este diario coinciden en que la agenda post-Maduro estará dominada por el manejo de la crisis económica, la estabilidad política, garantizar la seguridad, el retorno de migrantes y devolver la confianza a los ciudadanos para que exista una cohesión social capaz de sentar las bases para reconstruir el país tras años de crisis y represión.
Estos son los principales retos y el panorama que reciben quienes asumirán la nueva etapa en Venezuela.
1. Crisis económica: contener la inflación y reconectar con la banca global
Los analistas coinciden en que la prioridad será la recuperación económica. Años de hiperinflación, colapso de la producción petrolera e industrial, y una profunda escasez de bienes básicos, devastaron el tejido productivo del país.
Por ende, el nuevo gobierno deberá implementar reformas estructurales, probablemente complejas y dolorosas para el bolsillo de los venezolanos, pero necesarias cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pronosticado que la inflación en Venezuela se dispare hasta el 682 % en 2026 y estima una caída del 3 % de su economía. Estos datos suponen una desaceleración brusca respecto al incremento del 5,3% registrado en 2024.
Dos ciudadanos venezolanos se abrazan. Foto:EFE
“Con salarios por debajo de los 100 dólares, una brecha ampliándose entre el dólar oficial y el paralelo y un entorno externo complejo, ya que la economía sigue extremadamente dependiente del petróleo, vulnerable a caídas de precios y a la volatilidad geopolítica, mientras arrastra una carga de deuda crítica (95.000 millones de dólares en deuda financiera -Estado, PDVSA y Electricidad de Caracas- y 69.100 millones en deuda no financiera), que serían responsabilidad del próximo gobierno, las medidas prioritarias en el corto plazo incluirían contener la inflación, estabilizar el tipo de cambio y restablecer la disciplina fiscal, reduciendo la monetización del déficit e introduciendo mayor transparencia cambiaria”, le explica a este diario Manuela Jiménez , analista asociada para la Región Andina de Control Risks.
Por su parte, Francisco Monaldi, director del Programa Latinoamericano de Energía de la Universidad de Rice en Texas, destaca que el reto se concentrará en cómo obtener financiamiento externo y exportaciones para obtener divisas.
“Eso pasa por la recuperación de la industria petrolera lo más rápido posible y de las exportaciones en particular. En paralelo, se deben buscar canales de financiamiento del FMI y de otros entes multilaterales para evitar que se siga depreciando la moneda y caer en una hiperinflación”, señala el analista al destacar que la estabilidad macroeconómica será “esencial para lograr estabilidad política”.
En coherencia, Jiménez destaca la importancia de la atracción de inversión privada para normalizar operaciones y modernizar PDVSA, y la reintegración de Venezuela al sistema financiero internacional mediante la normalización de relaciones con el FMI, el BID y el Banco Mundial.
Un hombre camina con bolsas de compras en Caracas (Venezuela). Foto:EFE/RAYNER PEÑA
2. Estabilidad política: la piedra angular para salir de la crisis y generar confianza
Sin lugar a duda, el reto inmediato será unificar a la nación y consolidar la estabilidad política. Una tarea nada fácil ante un ambiente de profunda polarización en donde la misma oposición no está unificada en torno a una sola figura por lo que garantizar procesos democráticos en temas como quién gobernará de manera transitoria, si se llamarán a elecciones, quién controlará la Asamblea Nacional o si se pueden hacer o no reformas constitucionales serán temas sustanciales en adelante.
“La principal advertencia iría en la dirección de evitar vacíos de poder que puedan generar enfrentamientos internos en Venezuela entre diferentes facciones o grupos que hoy están de alguna manera unidos en torno a la salida Maduro. Para esto, es importante llegar a un gran acuerdo nacional donde estén incluidas las Fuerzas Armadas que le den soporte a un gobierno de transición”, señala Txomin Las Heras, investigador adscrito del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.
La representatividad de la mayor cantidad de actores políticos y sociales será fundamental para este proceso. Sin embargo, para ello es importante reconstruir la confianza de la ciudadanía en las instituciones del Estado y avanzar en un sistema político más plural y funcional.
Asamblea Nacional de Venezuela. Foto:Asamblea Nacional.
Luisa Lozano, directora del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de la Sabana, señala por su parte la necesidad de garantizar la separación de poderes y el rediseño institucional, “incluyendo la independencia del poder judicial, clave para la estabilidad política”.
Justamente, negociar un proceso de justicia transicional que aborde las violaciones de derechos humanos sin caer en ciclos de venganza y la capacidad de las distintas fuerzas de oposición para gobernar en unidad, será crucial para evitar la desestabilización.
“También es importante involucrar a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos, Colombia, Brasil y Europa, para la transición y la reconstrucción de Venezuela”, puntualiza Lozano.
3. Preservar la seguridad y el orden institucional: el reto de lograr negociar sin impunidad
Según Luisa Lozano, directora de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana, cualquier transición en Venezuela tendrá un eje ineludible: las Fuerzas Armadas.
Tras años de cooptación, privilegios y señalamientos por corrupción y violaciones de derechos humanos, este actor podría resistirse a cambios si no se le ofrecen garantías claras. La experta advierte que será imprescindible definir una hoja de ruta sobre justicia transicional —incluidos posibles tribunales temporales— y, al mismo tiempo, enfrentar la amenaza del narcotráfico y del crimen organizado, que presionará la agenda de Estados Unidos y de los países vecinos.
“La reestructuración, tecnificación y depuración del sector seguridad será uno de los desafíos más delicados de la reconstrucción nacional”, comenta la analista.
Foto:EFE
En declaraciones a esta Casa Editorial, la líder opositora María Corina Machado ha insistido en que tiene garantizada las 100 primeras horas de Gobierno y así controlar cualquier situación de orden interno liderado por grupos radicales del chavismo.
Sin embargo, la proliferación de grupos armados irregulares, el aumento del crimen organizado transnacional (con bandas como el Tren de Aragua) y la necesidad de reformar y despolitizar las fuerzas armadas y policiales representan un desafío de seguridad complejo.
“Los principales riesgos institucionales que podrían complicar el proceso incluyen el poder residual del chavismo dentro de la Fuerza Armada, el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, la Fiscalía y los servicios de inteligencia, cuyas lealtades y alianzas no cambiarán de forma repentina ni rápida. A esto se suma la posible fragmentación entre facciones de la oposición y la presencia de actores como los colectivos, grupos armados (incluyendo los colombianos como las disidencias y el ELN) y economías ilícitas en zonas fronterizas, que añaden presión y volatilidad al escenario de cambio político”, explica por su parte la analista Jiménez.
En ese sentido, para la experta de Control Risks, la tarea inicial del nuevo gobierno se debe concentrar en darles a las fuerzas militares y a otras entidades de seguridad una meta clara y mejorar, al menos en el corto plazo, los incentivos económicos que hoy reciben todos los niveles de la institución, especialmente relevantes para los mandos medios y bajos.
Al respecto, Las Heras advierte el reto de adelantar procesos de justicia transicional bajo el alto riesgo de impunidad.
“Es claro que muchos de ellos han tenido una participación importante durante el mandato de Maduro y han participado de indolentes actividades represivas, pero en un país donde en casi 200 años de República independiente, solo ha habido poco más de 40 años de gobiernos civiles, la participación y la presencia de las Fuerzas Armadas en la vida política de Venezuela es fundamental para garantizar la estabilidad y evitar que movimientos anárquicos lleven a enfrentamientos, incluso, armados”, comenta el experto.
Migrantes venezolanos. Foto:Ministerio del Interior
Al respecto, Jiménez destaca que, a mediano plazo, sería importante revisar las estructuras paralelas o politizadas, como colectivos, milicias y cuerpos especiales, mediante procesos graduales de desarme, desmovilización o reintegración bajo supervisión institucional, con miras a eliminar espacios de poder autónomo que puedan desafiar la autoridad del Estado o generar focos de violencia.
4. El retorno de migrantes: claves para reactivar a Venezuela
La diáspora venezolana es una de las mayores en el mundo, superando los 8 millones de exiliados por razones económicas, sociales y políticas.
Pero, para incentivar el retorno de una buena parte, es necesario crear condiciones económicas y de seguridad para que, al regresar, estas personas puedan encontrar oportunidades. Según los analistas, su reincorporación es fundamental, ya que representan una inyección de capital humano y experiencia para la reconstrucción del país. Machado ha insistido en que “los necesitamos a todos” para reconstruir el país.
“Aquí es importante avanzar en la creación de una política migratoria simple y práctica – documentación, reingreso, reconocimiento de estudios – para que quienes quieran volver puedan hacerlo sin trabas y con opciones de integrarse de nuevo”, explica Jiménez.
Monaldi recalca que “las capacidades que ha desarrollado la diáspora fuera del país y los capitales que estas personas poseen pueden ser absolutamente esenciales en la recuperación de la economía venezolana, en particular de la industria petrolera”.
Migrantes venezolanos. Foto:Mauricio Moreno. EL TIEMPO
5. La nueva relación con el mundo de Venezuela sin Maduro
Finalmente, la reconstrucción de Venezuela dependerá en gran medida del respaldo internacional.
Según Francisco Monaldi, los organismos multilaterales —como el FMI, el Banco Mundial y el BID— serán cruciales para aportar liquidez mientras el país reestructura su deuda externa y recupera la industria petrolera, única vía para restablecer su capacidad de repago.
A la vez, los gobiernos de Colombia, Brasil, México y Argentina tienen un fuerte interés en la estabilización venezolana, tanto por razones de seguridad regional como por el eventual retorno de migrantes. El apoyo de Estados Unidos y de la Unión Europea será igualmente decisivo para consolidar la gobernabilidad y ofrecer garantías políticas y económicas durante la transición.
Stephany Echavarría y Ana Rodríguez – EL TIEMPO – Bogotá y Caracas
(*) Este artículo contó con la reportería de Juliana Castellanos desde Bogotá.
